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Pago en efectivo

El fin del efectivo aún está lejos

El acto de pagar en efectivo sigue siendo el método más eficiente en términos de coste y rapidez cuando se acude a un comercio físico. Además, el efectivo sigue dotando a los ahorradores de un activo para diversificar su riqueza líquida y no depender de un intermediario.

Según publica el Bundesbank (banco central de Alemania), los pagos en efectivo hasta 50 euros son más rápidos y baratos que los que se realizan con tarjeta PIN o con firma. El estudio realizado por Johannes Beermann, miembro de la junta ejecutiva del Bundesbank, con la ayuda del EHI Retail Institute, llega a la conclusión de que «todavía es el método más rápido y efectivo en términos de costes para los pagos en un punto de venta».

El trabajo muestra que los pagos con efectivo llevan unos 22 segundos, frente a los 29 segundos de las transacciones con tarjeta PIN y los 38 segundos de los que requieren firma. No obstante, la duración del pago depende del precio de la compra.

El efectivo es también más ‘barato’, en cuanto a costes de gestión y transacciones se refiere. Hasta 50 euros, el coste medio del pago en efectivo es de 24 céntimos, comparado con los 34 céntimos de una tarjeta de débito, los 97 céntimos de una tarjeta de crédito con PIN y los 1,04 euros de coste que supone el pago con una tarjeta de crédito con firma.

En cuanto a la libertad que proporciona el uso del efectivo por parte de los ciudadanos, Jesús Sánchez Lambás, vicepresidente ejecutivo del Instituto Coordenadas, expresaba en un trabajo publicado en 2017 que el uso exclusivo del dinero de plástico o de los pagos online exigen una bancarización total de las sociedades en las que se aplican, lo que excluye a enormes núcleos sociales que viven ajenos a esa exigencia. De esta manera, afirma que el dinero en efectivo garantiza la inclusión financiera.

Fuente: El Economista