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La Policía Nacional de Córdoba destaca la colaboración de la seguridad privada en la lucha contra el coronavirus

Los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado suponen, junto a los profesionales sanitarios, la primera línea de lucha contra la expansión del coronavirus. ABC compartió ayer el día a día de una unidad UPR del Cuerpo Nacional de Policía durante su trabajo por las calles de Córdoba para controlar el cumplimiento de los ciudadanos del estado de alarma, decretado hace una semana. El inspector al mando no se anda con rodeos, consciente de que la lucha contra la pandemia es «una guerra» en la que «no hay armas».

En esta batalla, el responsable policial explica que su labor principal es que las personas tomen conciencia de que «sólo hay que exponerse a salir a la calle lo mínimo posible para evitar el riesgo de contagio propio y la propagación a los demás». Cree que sólo desde la máxima responsabilidad colectiva es posible derrotar al virus. «Esta guerra no la gana la Policía, el Ejército ni el Gobierno, la tienen que ganar los ciudadanos cumpliendo las normas; porque si yo no me contagio, no puedo contagiar a los demás», advierte. De ahí, que su función ahora mismo sea «de sensibilización y concienciación». La tarea inicial es «la informativa», ya que «no estamos aquí para sancionar y que suba nuestro salario, como cree la gente; la sanción es la última medida que adoptamos».

Esta intervención de la Policía Nacional está compuesta por un grupo de nueve policías. Están perfectamente protegidos con guantes y mascarillas. «Tenemos los equipos suficientes de protección: mascarillas (su uso no es obligatorio) y guantes», admiten.

Alto cumplimiento

El inspector subraya que el grado de cumplimiento de la normativa «es altísimo, diría que del 99%». Basta media hora de control para refrendarlo. Sólo una sanción. «Es una persona que dice que iba a comprar tabaco, pero viene de la zona norte y estamos casi en el oeste de Córdoba», explica el motivo. Sólo pasa una persona a pie por la acera. Los taxis se acumulan sin pasajeros y los policías suben a los autobuses urbanos e interurbanos para comprobar que quienes se mueven lo hacen por obligación.

No hay, de momento, ningún detenido en Córdoba por infringir el estado de alarma. Del 1% que incumple cree que «son personas insolidarias». Entre ellos, siempre hay lugar «a la picaresca». Ejemplifica varios casos: «Hemos parado una pelea de gallos con ocho personas, algún botellón en las terrazas de los edificios o a un abuelo que se dedicaba a montarse de autobús en autobús para pasearse y pasar el tiempo». Diferencia estos dos últimos casos como reflexión final de que «no se puede generalizar con que los jóvenes incumplen más» que los mayores «porque no es así».

Los UPR tienen dos grupos en Córdoba. Están las 24 horas en las calles por turnos. No faltan ni un segundo desde la alarma, pero no desfallecen las fuerzas. «El cansancio sólo lo notas cinco minutos cuando llegas a casa», ahora son conscientes de que el momento requiere toda «nuestra vocación de servicio público».

Por eso, asumen con naturalidad el mayor riesgo de contagio al pasar la jornada en la calle y en contacto con otras personas. «Asumimos que nos podemos contagiar, pero no pensamos en ello», explica. Pero, ¿cómo lo llevan su familia? ¿Cómo gestionan verlos en primera línea de la «guerra». «Las familias están preocupadas, pero lo entienden y están habituadas». Recuerda que «tomamos las medidas de precaución: quitarnos las botas, lavar la ropa directamente y mantener la distancia social también».

Silencio en horas de ruido

El siguiente punto del trayecto de supervisión son las estaciones de tren y autobús. Allí ya ha pasado la UME de nuevo para desinfectar y eso supone «una protección de cinco días», explican a las zonas aplicadas. La inspección por la estación del AVE da escalofrío. La soledad más absoluta. El silencio en horas que deberían ser de ruido. Los bancos están precintados para evitar su uso. Están los trabajadores de Adif y Renfe. Los viajeros se cuentan con una mano. Basta con dos controles personales. «El viaje está justificado», confirma el subinspector. Las vías, vacías. Apenas hay trenes.

Durante el trayecto, la Nacional ha coincidido con la UME, la Policía Local y seguridad privada. La sintonía es perfecta. El inspector lo refrenda: «La colaboración con otros cuerpos está siendo genial». Y desvela que los guardias de seguridad «son una gran fuente de información para nosotros» porque están continuamente «en el mismo sitio y nos avisan de lo que ven raro». También lo hacen «las personas que ven que alguien no cumplen; hacen bien, porque nos están poniendo en riesgo a todos».

En este grupo de UPR de la Policía Nacional tienen la misma «preocupación» por la situación económica actual y la que vendrá, aunque seamos «funcionarios». Están dispuestos a ayudar «con nuestras pagas extras» si hace falta. Porque, en esta «guerra» en la que luchamos «sin armas», reitera, tienen la extraordinaria satisfacción de que «estamos recibiendo el cariño de los ciudadanos;eso lo notamos»

Fuente: ABC