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El dinero en efectivo se consolida como factor de igualdad social

En el contexto actual, en el que se ha generado un debate en torno al efectivo, diferentes expertos han alertado de que la desaparición o disminución de su suso sería un factor de desigualdad y de pérdida de libertad individual, con difícil solución para la sociedad.

Hace unos días, Ethic publicaba un artículo en el que se preguntaba si el fin del dinero en efectivo supondría un nuevo factor de desigualdad social. En el mismo se recogen las declaraciones de Luis Zarapuz, del Gabinete Económico de CCOO, indicando que puede suponer un evidente golpe para los intereses de la sociedad “En principio, la desaparición del dinero en efectivo puede dificultar el acceso al pago o cobro a los sectores más precarios y empobrecidos, así como a aquellos con más barreras tecnológicas, como la gente mayor”

El artículo incide en que tampoco la CEOE se sitúa a favor de esta clase de medidas. En un informe acerca de la digitalización de la sociedad española, la confederación aboga por “Plantear soluciones tendentes a la obligatoria admisión de medios de pago electrónicos, además del efectivo, en determinados sectores”.

Más allá de esta problemática, otro de los debates que se ponen sobre la mesa señala que una desaparición total del dinero en efectivo conllevaría una pérdida de libertad individual importante para la sociedad. En este escenario, las organizaciones financieras pasarían a contar con un gran volumen de nuestros datos personales

A este respecto, recientemente, Kenneth Rogoff, economista estadounidense y Profesor de Economía y Política Pública en la Universidad de Harvard, apuntaba en una tribuna para El País que actualmente se antoja inviable la desaparición del efectivo en favor de otros medios como las divisas digitales. El ex economista jefe del FMI destaca que los Bancos Centrales necesitan dar aún muchos pasos para que este tipo de monedas igualen la inclusión financiera y el nivel de privacidad que actualmente permite el dinero en efectivo.

Reforzando esta idea, el exbróker, articulista y activista británico Brett Scott afirmaba en unas declaraciones recogidas por El Economista que actualmente las grandes empresas se lucran de la crisis del Covid-19 para atacar aún más al dinero en efectivo. La finalidad de esta ofensiva, expone, es aumentar el control a través de la información y datos que generan los pagos digitales, en manos de empresas privadas a diferencia del efectivo, que califica como «público, democrático y estatal «.
Estas intervenciones de diferentes expertos en la materia refuerzan el papel del dinero en efectivo como factor de igualdad social e impulsor de la libertad individual en el momento en que su validez parece estar más entredicho; demostrando que son muchos los factores que hacen inviable una sociedad en la que desparezca este medio de pago.