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Una nueva vigilancia para un nuevo entorno

El papel de la seguridad ha cobrado especial protagonismo en el contexto de nueva normalidad. El control y cuidado de los espacios que conforman nuestro entorno han adquirido una gran importancia debido a los riesgos sanitarios que conlleva la Covid-19.  Esta situación de crisis sanitaria ha generado “una vigilancia nueva” con nuevas funciones que permiten responder a las necesidades actuales, cumpliendo con protocolos de seguridad que ahora son mucho más estrictos.

Desde el inicio de la pandemia, los profesionales del sector de la seguridad privada han multiplicado sus funciones y han trabajado llevando a cabo diferentes tareas para garantizar la seguridad: control de aforos, mantenimiento de la distancia social o control de temperatura, entre otros, en espacios como supermercados, hospitales o grandes redes de infraestructuras de transporte.

De este modo, una vez más, se ha puesto de manifiesto que la labor de la seguridad privada es algo fundamental. Encontramos casos recientes de estas nuevas funciones por ejemplo en el Ayuntamiento de Terrassa donde se activará un equipo de seguridad privada formado por vigilantes de seguridad debidamente habilitados por el Ministerio del Interior para informar a la ciudadanía sobre la Covid-19, o en las playas donde se han establecido diferentes protocolos y medidas de seguridad como el control de aforos o el distanciamiento entre grupos de bañistas. En Xabia, enclave del Levante español, tres vigilantes de seguridad controlan los accesos a la Granadella, Portitxol y Ambolo. 

El control de la temperatura en los accesos a edificios públicos o privados es otra de las nuevas funciones que están desempeñando los profesionales de la seguridad privada, lo que contempla una sentencia del pasado mes de junio el TSJPV.

A su vez, Metro de Madrid ya ha anunciado que ha reforzado el dispositivo de control de afluencia de viajeros de 12 estaciones con 90 efectivos entre trabajadores de la compañía y vigilantes de seguridad. Metro de Madrid ha informado que la labor de este nuevo personal consistirá en distribuir a los viajeros a lo largo de todo el andén de estas estaciones para gestionar la afluencia de usuarios y evitar aglomeraciones en enclaves estratégicos de la red de Metro.

Estas nuevas funciones refuerzan el papel fundamental de la seguridad privada en el día a día de los ciudadanos. Un sector que, en ocasiones, pasa desapercibido ante los ojos de la sociedad, quizás por formar ya parte del “paisaje” habitual al estar acostumbrados a observar con agrado que la seguridad privada contribuya cotidianamente a garantizar la seguridad de todas las personas en todos los espacios que nos rodean.