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El director de la Vuelta a España apuesta por la seguridad privada para garantizar el cumplimiento de las restricciones

El máximo responsable de la ronda española afronta un desafío mayúsculo: lograr que termine en plena segunda ola del Covid-19. Para ello, asegura que ha diseñado un estricto protocolo de seguridad en el que han aumentado el grupo de seguridad privada, hasta llegar a las 40 personas, que van a trabajar para que se respeten las limitaciones de público en la salida y meta y las restricciones en los puertos.

Las adversidades no doblegan la moral del director general de la Vuelta. Javier Guillén (Madrid, 1972) siempre busca la lectura positiva, a pesar de que las circunstancias castigan a una Vuelta a España repleta de incertidumbres. La ronda empieza mañana, con los picos más altos de la segunda ola del Covid-19 y alertada por los casos de contagios del Giro de Italia, prueba con la que compite y que la pasada semana sufrió la baja de dos equipos. El directivo de Unipublic, que ya tuvo que buscar soluciones a las negativas de las ciudades de Holanda y Portugal de acoger varias etapas de la ronda, asegura que ha perfeccionado los protocolos de seguridad del Tour de Francia, aunque para ello haya pedido a los espectadores que no se acerquen a la carrera. Que se queden en sus domicilios y sigan las etapas por televisión. También confía en que, a pesar del frío del otoño, se puedan ascender Tourmalet y Angliru. Eso sí, serán escaladas en soledad, sin público. Lo nunca visto.

P. La fractura de la burbuja de seguridad en el Giro de Italia es preocupante y pone en alerta a la Vuelta.

Claro que es mejor que no hubieran aparecido positivos por Covid-19, pero lo ocurrido refleja que el sistema funciona porque se detectan casos. Ahora el pelotón se encuentra protegido.

P. ¿Le agobia o le estresa esta incertidumbre de lo que puede ocurrir en la Vuelta?

No le voy a ocultar que todo esto se ve con preocupación, pero la preocupación existe desde siempre. Hay que hacer frente a las situaciones. Esa preocupación la traducimos en más concentración, en más medidas, en más intensidad. Pero no hay que caer en el desasosiego. No hay que tirar la toalla. Estamos preocupados, como cualquiera.

P. ¿La situación es distinta a anteriores ediciones de la Vuelta, por eso habrán aumentado el ratio de seguridad?

Sí, además de los dispositivos de la Guardia Civil o policías nacionales o autonómicas, hemos aumentado el grupo de seguridad privada, hasta llegar a las 40 personas, que van a trabajar para que se respeten las limitaciones de público en la salida y meta y las restricciones en los puertos. También realizarán labores de concienciación en temas de salud, recordando que hay que respetar la distancia de seguridad, promover el uso de mascarillas, ser cuidadosos con la higiene… Los agentes velarán para que la burbuja se mantenga en su integridad.

P. ¿Cuánta gente habrá en las salidas?

Muy poca. Hemos puesto en marcha una campaña de concienciación del público, para que este año vean la Vuelta desde sus casas. Es necesario que no vengan, para así evitar cualquier tipo de aglomeraciones o concentraciones en los aledaños a las zonas de la carrera.

P. ¿Y en los puertos?

Todos los finales de montaña quedan restringidos al público, que no podrá subir ni en coche ni en bici. Incluso se le disuadirá para que tampoco vayan andando.

P. ¿Será una burbuja de aislamiento más perfeccionada que la del Tour de Francia?

El Tour lo hizo fenomenal. Nosotros hemos cogido todos sus protocolos y, en la medida en la que los hemos podido, los hemos perfeccionado. Así, hemos restringido más la presencia en las llegadas en alto, en las salidas y en las metas, sin diferencias por los territorios que visitemos. Hemos reducido el personal de la Vuelta. Este año no hay caravana publicitaria, tampoco parque Vuelta, ni Vuelta Júnior, ni acciones promocionales en las zonas de salida. Se reduce el número de efectivos que trabajan en la organización de la carrera. No los hacemos mejor que el Tour, sino que reforzamos más las medidas necesarias.

P. Usted asume el reto más grande en la historia de la Vuelta: lograr que acabe la carrera.

Dicho así parece un poco grandilocuente, pero creo que esta no es una situación especial, porque la Vuelta no está en un status de dificultad distinto a otras actividades. Los colegios han desarrollado su actividad de forma más óptima de lo esperado, las empresas siguen trabajando… Sobre mí no recae la responsabilidad del peso de la historia de la Vuelta. Que hay una gran dificultad, por supuesto, pero las cuestiones no hay que traducirlas en términos de éxito o fracaso, sino en términos de posibilidad o no posibilidad. Podemos estar contentos o tristes o decepcionados si las cosas no salen. Ahora estamos impregnados de todo esto, y está sucediendo en todos los deportes, con sus cosas o incidencias. Si le pregunta a la Liga de Fútbol Profesional de fútbol le hablará de campos vacíos, el baloncesto tiene sus problemas, hace nada hemos visto Roland Garros con pistas vacías y tiempo frío.

FUENTE: EL MUNDO