Análisis y actuaciones ante un atentado terrorista yihadista indiscriminado con armas de fuego o explosivos

Principales actuaciones ante un atentado terrorista yihadista indiscriminado con armas de fuego y explosivos. Conductas para poder minimizar los efectos de un posible atentado.

Artículo publicado en:
El nº 295 del mes de enero de este año de la revista “POLICIA”

Textos:
Jesús Fernández Garrido, Inspector Jefe, Jefe de la Unidad Territorial de Seguridad Privada de Barcelona.
Baudilio García González, Inspector, Jefe de Grupo de la Unidad Territorial de Seguridad Privada de Barcelona.
Eligio Landín López, Facultativo del CNP.

El terrorismo en un sentido amplio y general, acorde a definiciones parciales de distintas Instituciones y Organismos internacionales, (más o menos influenciadas por intereses partidistas concretos de las mismas; ni la ONU ha llegado a un consenso unánime sobre su definición), podemos definirlo como el uso de la violencia o la fuerza con o sin armas o explosivos por parte de persona o grupos de personas más o menos organizadas, con la intención de causar graves daños a personas o bienes, para provocar el pánico y el terror entre la población y mediante este terror intentar intimidar a la sociedad y coaccionar a los Gobiernos al hacerles sentir amenazados y vulnerables, para así intentar conseguir sus objetivos; Normalmente políticos o ideológicos, creando inseguridad para impedir el ejercicio de la Libertad, y menoscabar o destruir la democracia. (No olvidemos que la democracia se basa en la libertad y la libertad no se puede ejercer si no existe seguridad).

El terrorismo ya en un sentido estricto, según ha definido recientemente nuestro ordenamiento jurídico, (con el fin de adaptar dicho concepto a la realidad actual de las nuevas formas de participación y actuación de esta lacra internacional, en línea con la Resolución 2178 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas), en “Ley Orgánica 2/2015, de 30 de marzo, que modifica la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal, en materia de delitos de terrorismo”, modificando el Capítulo VII del título XXII del libro II del Código Penal, que se divide en dos secciones y comprende los arts. 571 a 580. Estableciendo lo que se entiende por organizaciones o grupos terroristas en Art. 571; promotores, dirigentes, participantes activos o la pertenencia, en su Art. 572. Y estableciendo en el Art. 573 lo que se puede considerar como definición de delito de terrorismo.

“Art. 573.

  1. Se considerarán delito de terrorismo la comisión de cualquier delito grave contra la vida o la integridad física, la libertad, la integridad moral, la libertad e indemnidad sexuales, el patrimonio, los recursos naturales o el medio ambiente, la salud pública, de riesgo catastrófico, incendio, contra la Corona, de atentado y tenencia, tráfico y depósito de armas, municiones o explosivos, previstos en el presente Código, y el apoderamiento de aeronaves, buques u otros medios de transporte colectivo o de mercancías, cuando se llevaran a cabo con cualquiera de las siguientes finalidades:
  • Subvertir el orden constitucional, o suprimir o desestabilizar gravemente el funcionamiento de las instituciones políticas o de las estructuras económicas o sociales del Estado, u obligar a los poderes públicos a realizar un acto o a abstenerse de hacerlo.
  • Alterar gravemente la paz pública.
  • Desestabilizar gravemente el funcionamiento de una organización internacional.
  • Provocar un estado de terror en la población o en una parte de ella.
  1. Se considerarán igualmente delitos de terrorismo los delitos informáticos tipificados en los artículos 197 bis y 197 ter y 264 a 264 quater cuando los hechos se cometan con alguna de las finalidades a las que se refiere el apartado anterior.
  2. Asimismo, tendrán la consideración de delitos de terrorismo el resto de los delitos tipificados en este Capítulo.”

Sigue la L.O. 2/2015 en su articulado, regulando otros aspectos relacionados con el terrorismo, como son las penas a aplicar en caso de causar la muerte de personas, de secuestros o detenciones ilegales, abortos, estragos o incendios, contra Cuerpos de Seguridad, Fuerzas Armadas, funcionarios de prisiones y otros funcionarios, así como en caso rebelión o sedición por parte de estos grupos. Las penas en caso de depósitos de armas y municiones, tenencia o depósito de aparatos explosivos, inflamables, incendiarios o asfixiantes, nucleares, radiológicos, químicos o biológicos, sus componentes, fabricación, trafico, transporte, colocación etc. El Adoctrinamiento, adiestramiento o tenencia de material destinado a esos fines o su difusión por medios de comunicación, o su traslado a países extranjeros para estos fines, enaltecimiento o justificación pública de estos delitos, desprecio a sus víctimas y otros aspectos relacionados con el terrorismo. Y en su Art. 580, la equiparación de sentencias extranjeras por terrorismo a efectos de aplicar la reincidencia en nuestro país.

Una vez definido lo que es terrorismo, tenemos que tener en cuenta que ninguna sociedad está libre de estos actos, si bien muchos de ellos pueden ser evitados mediante la prevención y protección por parte de las Fuerzas y Cuerpos policiales y de los Servicios de inteligencia, logrando en cierta manera reducirlos y minimizarlos y así aumentar la seguridad.

No olvidemos que la seguridad total y absoluta no existe y un intento de conseguirla, puede llegar a asfixiar la libertad, por lo que la seguridad tiene que proteger y al mismo tiempo favorecer la libertad, creándose entre ambos extremos y a nivel individual y personal lo que llamaríamos “seguridad personal de autoprotección”. La realidad actual implica ser conscientes que nuestra seguridad depende de nosotros mismos, y no sólo de la policía, que no puede alcanzar a proteger cada objetivo a cada momento.

Teniendo en cuenta que estas acciones se producen de forma sorpresiva y los Servicios de Inteligencia y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad no pueden cubrir todos los objetivos, es por lo que nosotros debemos concienciarnos de que nuestra seguridad no puede depender exclusivamente de ellos, sino que debe ser complementada por nosotros mismos, (“seguridad personal de autoprotección”), debiendo asumir una serie de conductas y acciones para poder minimizar los efectos de un atentado y sobre todo poder salvar nuestra vida, hasta que la actuación policial puedan hacerle frente de una forma directa y su posterior represión e investigación.

Antes del atentado.

Tenemos que ser conscientes de que con la evolución de los atentados en los últimos años y más en concreto con el terrorismo yihadista, (sin descartar otras organizaciones), han pasado de ser atentados selectivos, (como los de ETA), a ser también atentados indiscriminados contra la población en general y sobre todo con la intencionalidad de causar el mayor daño y el mayor número de muertos posible, como se ha podido ver recientemente en los atentados de París; por lo que tenemos que ser conscientes que nosotros mismos podemos ser objeto de un atentado y que debemos mentalizarnos al respecto para tomar una serie de medidas preventivas de actuación y decisiones que puedan salvarnos la vida llegado el caso. (Sin esta mentalización previa, “Reaccionamos y respondemos acorde a nuestro esquema mental, no directamente acorde a la realidad del entorno, y eso es lo que nos hace vulnerables”, afirma John Leach, instructor militar y psicólogo británico).

El objetivo es estar preparado para reconocer una amenaza e identificar los riesgos que conlleva, para prever de forma anticipada las posibles acciones a realizar en caso de que se produzca el atentado y no quedar bloqueados ante la acción terrorista. En los atentados de París los primeros disparos fueron identificados por los allí presentes como ruido de petardos o fuegos artificiales. No estaban mentalizados a que se pudiera producir un atentado terrorista contra ellos. No olvidemos que de los estudios realizados por John Leach, en las acciones realizadas por las víctimas de atentados, el 75% no fueron capaces de reaccionar, (sufrieron bloqueo mental); el 10% actuaron de forma incorrecta aumentando su riesgo personal o vulnerabilidad, (actuaron acorde al modelo mental establecido en nuestra cabeza); y solo un 15% reaccionaron de forma correcta que le ayuda a salvar sus vidas, (actuando acorde al modelo real del entorno).

Estas medidas básicas “acordes al modelo real del entorno”, con carácter general, (sin olvidar el modelo variable de cada acción terrorista), serían:

  • Tener siempre localizadas y previstas de antemano en los lugares donde nos encontremos, las posibles vía seguras de escape, (puertas de entrada y salidas de emergencia o de servicio).
  • Tener siempre localizados posibles sitios donde poder protegernos. (Las balas de un fusil de asalto atraviesan el vidrio, la madera, el ladrillo sencillo y las chapas de metal ligeras). Localizando zonas o pareces de ladrillo macizo, hormigón, piedra o estructuras reforzadas como las vigas y columnas, para poder protegernos. En los vehículos las chapas de la carrocería son fácilmente atravesadas por las balas y el sitio a protegernos sería tras el compartimiento motor, capaz de retenerlas.
  • Identificar sitios donde uno pudiera quedar atrapado, para no utilizarlos.
  • Observar personas que puedan entrar y dejar abandonados paquetes, mochilas, bolsas, maletas o armas ocultas. Comunicándolo a los responsables del local y a la Policía, al tiempo de alejarse lo antes posible sin prisas y con calma.

Ante un atentado terrorista indiscriminado con armas de fuego y explosivos.

Tras el análisis de los últimos atentados yijadistas ocurridos en París, atentado del 07 de enero de 2015 contra el semanario Charlie Hebdo, los ocurridos el 21 de agosto en el tren Ámsterdam-París, del 13 de noviembre del 2015 con ametrallamiento de las terrazas y restaurantes ubicados en la esquina de la calle Alibert y Bichat, bar Belle Equipe de la calle Charonne, asalto, toma de rehenes y ametrallamiento de estos en Teatro Bataclan; así como los atentados de Túnez contra intereses turísticos en octubre del 2013, en marzo y Junio del 2015 contra el Museo Nacional del Bardo y contra turistas en una zona turística de playa; en las que mataron de forma indiscriminada y a sangre fría a toda persona con la que se encontraban, y en base a las conclusiones de los expertos, sobre todo, hay que intentar evitar el pánico y mantener la calma para actuar acorde al principio básico de, (“Stay Safe”) “Mantente a Salvo” y que se materializa en: “Corre, escóndete, comunícalo”, (“Run, hide, fight”), y como última opción “enfréntate”.

Corre.- La primera medida a adoptar para “mantenerse a salvo” es la de huir del lugar de los hechos:

  • Corre y no te escondas, siempre que esta acción sea posible sin ponerte en riesgo y siendo consciente de las posibles vías de escape para no quedar atrapado a expensas de los terroristas.
  • Si para huir tenemos que ponernos en la trayectoria de sus armas, estamos exponiendo nuestras vidas de forma innecesaria.
  • Es importante intentar hacerlo por los lugares más lejanos a los terroristas y que más seguros consideremos y recordando que un objetivo en movimiento es mucho más difícil de abatir.
  • Al huir abandonar las pertenencias propias como mochilas, bolsas, maletas, etc. (son un lastre que nos impedirá la movilidad), y mantener las manos visibles para evitar ser confundido con un atacante por las Fuerzas de Seguridad.
  • Seguir las instrucciones de éstas si están en el lugar.
  • Intentar evitar las puertas de entrada a ser posible, toda vez que a través de ellas también saldrán los terroristas y podemos ser víctimas fáciles antes de irse.
  • Alerta a posibles víctimas del peligro, para que no se dirijan en esa dirección.

Escóndete.- Si no existe posibilidad alguna de una salida segura para escapar, entonces para seguir “manteniéndote a salvo” hay que intentar esconderse:

  • Buscar zonas de construcción sólida o con paredes reforzadas y alejadas de la vista de los atacantes.
  • Buscar algún espacio donde poder cerrar y bloquear las puertas, con muebles o con lo que tengamos a mano.
  • Alejarse de las puertas en los lugares donde estemos escondidos. (Pueden ametrallarlas desde el exterior).
  • Silenciar los móviles y procurar no hacer ruidos para no descubrirnos.
  • Escuchar la radio si es posible para estar al tanto de la situación y seguir consejos de las Autoridades.
  • No salir del escondite hasta tener la absoluta seguridad de que todo ha pasado y ya no existe peligro. El hacerlo antes, nos pondría en peligro a nosotros, así como a las otras personas con las que estemos.

Comunícalo.- Tanto si has escapado, como si te encuentras escondido, comunícalo a las Fuerzas de Seguridad, (Teléfonos 091 y 112 en España), procurando aportar el mayor número de datos posibles:

  • Donde te encuentras, y si estás solo o con más gente.
  • Cual es vuestra situación.
  • Número de atacantes.
  • Donde se encuentran o los viste la última vez.
  • Qué tipo de armas llevan y si llevan explosivos.
  • Como van vestidos y aspecto de los mismos.
  • Si hay rehenes, víctimas o heridos.
  • Como es el lugar o edificio donde se están produciendo los hechos.
  • Cualquier otro dato o circunstancia importante.

Enfréntate.- Si no existen inicialmente las posibilidades de escapar, ni de escondernos de los terroristas, una opción sería tirarnos al suelo para ofrecer la menor superficie posibles y reducir las posibilidades de ser alcanzado por alguna bala, en espera de una mejor ocasión de correr o escondernos, y si esta oportunidad no se produce, como última opción sería el enfrentarnos a ellos, (A pesar de los peligros, algunos expertos argumentan que es importante estar preparados para luchar si es necesario). Tenemos que tener en cuenta que el terrorismo yihadista no busca conseguir rehenes ni obtener rescates posteriores, ni nada por el estilo. Solo busca causar el mayor daño y el mayor número de muertos posible. “A los yihaidistas no les motiva la toma de rehenes”, dice James Álvarez, psicólogo y negociador de rehenes. «No hay nada con lo que negociar. Tu valor radica en que ya estás muerto. Si sé que me vas a disparar, quiero pensar que yo no me voy a dejar ir en silencio sin más.»

En agosto pasado en el tren Ámsterdam-Paris, ante la imposibilidad de “correr” o “esconderse”, el terrorista fue atacado y reducido por cuatro de los pasajeros que viajaban en el tren, (uno perteneciente a la Fuerza Aérea y otro a la Guardia Nacional de EE.UU), con resultado de varios heridos no graves. ¿Qué masacre podía haber sucedido si no hubiera sido atacado y reducido el terrorista por los pasajeros? Dicho enfrentamiento debe ser en Grupo y no de forma individual, intentando para ello arrastrar a otras víctimas con las que nos encontremos.

Ante la actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

Durante el incidente terrorista puede producirse la intervención o asalto por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, y debemos tener en cuenta que se producirán situaciones muy tensas en las que actuarán de forma violenta e imperativa, llegando a ordenar o interrogar con firmeza, e incluso a amenazar o apuntar con sus armas a los propios rehenes, por lo que debemos mantener la calma, manteniendo en todo momento las manos en alto o visibles y sin realizar movimientos bruscos, toda vez que las fuerzas asaltantes desconocen a los terrorista y cualquier actitud sospechosa puede ser interpretada como una posible situación hostil o de amenaza, provocando su reacción. Lo primordial es hacer caso a todas sus órdenes, (en esas situaciones no serán meras indicaciones, sino ordenes firmes, imperativas, incluso amenazantes y sin miramientos), hasta el momento que llegue la evacuación.

Igualmente hay que tener en cuenta que una vez se produzca la evacuación, seguramente no nos permitirán abandonar libremente el lugar, sino que nos trasladarán a alguna Dependencia a fin de poder identificarnos y/o detectar posibles terroristas que intentan huir mezclados con los rehenes liberados.

No olvides que, pese a la rudeza, los policías son tus salvadores y están para ayudarte y protegerte, por lo tanto, no debes temerles. Colabora con ellos.

Otras situaciones a tener en cuenta.

Amenaza de bomba.

Ante una llamada telefónica comunicando la existencia o colocación de un artefacto explosivo, como en todos los casos anteriores sobre todo mantener la calma y no causar alarma innecesaria, (no olvidemos que el pánico es muy contagioso), intentando grabar la llamada si es posible y conseguir la mayor cantidad de información relacionada con la amenaza.

  • ¿Quién es el comunicante o en nombre de qué organización llama?
  • ¿Cuándo va explotar el artefacto?
  • ¿Qué tipo de artefacto es?
  • ¿Qué aspecto tiene?
  • ¿Dónde está colocado?
  • ¿Qué o como se va detonar?
  • ¿Qué reivindican con la colocación?
  • Si ya han colocado otras con anterioridad.

Una vez obtenida toda la información comunicarlo inmediatamente a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, (teléfonos 091 y 112), así como a la dirección del edificio. Y si la amenaza fuera creíble proceder al desalojo:

  • En caso de localizar el artefacto, no se acerque ni lo toque por ningún motivo.
  • Alejarse del mismo de forma rápida, pero con calma y sin correr.
  • Proceder al desalojo del local o edificio acorde al plan de emergencias existente al efecto.
  • Si es posible abrir puertas y ventanas, así como cortar los suministros de gas y luz.
  • No utilizar los ascensores.
  • Seguir las indicaciones de los Cuerpos policiales o servicios de emergencia.
  • Es muy importante no regresar al local o edificio hasta que los servicios policiales o de emergencia intervinientes lo autoricen.
  • Si la explosión es inminente y no hay tiempo al desalojo, alejarse del artefacto lo más posible arrastrándonos, boca abajo y perpendiculares al artefacto explosivo. La onda expansiva funciona como si fuera un fluido y es importante ofrecer la menor superficie al impacto como a la posible metralla o cascotes proyectados por la explosión.

Si se produce la explosión.

  • Si la explosión nos sorprende durante la evacuación, sobre todo intentar mantener la calma y buscar ponernos a cubierto de cascotes, escombros y cristales. Y cuando dejen de caer abandonar el lugar lo más rápido posible, teniendo en cuenta el posible debilitamiento de suelos, paredes, escaleras y estructuras del edificio. Si hay fuego y humo hacerlo arrastrándonos por el suelo.
  • No utilizar los ascensores, aunque sigan funcionando.
  • No intentar retroceder para recuperar objetos personales, (bolsos, móviles, carteras, etc.)
  • No encender mecheros, cigarrillos o activar interruptores, ya que puede haber fugas de gas y provocar una nueva explosión.
  • No abrir las puertas que estén calientes, buscar otras que no lo estén para salir.
  • Si no podemos salir resguardarnos bajo algún mueble u objeto robusto para protegernos y esperar la llegada de los servicios de rescate.
  • Al salir al exterior tener cuidado con la posible caída de cristales y escombros.
  • Al salir alejarnos del edificio. Si es un atentado es posible la existencia de un segundo artefacto explosivo.
  • Una vez fuera llamar al 091 o al 112 para comunicar el hecho y facilitar datos e información que tenga.
  • Si hemos quedado atrapados entre los escombros: procurar mantener la boca y ojos cerrados para protegernos del polvo. Dar pequeños golpes a alguna estructura metálica o pared para indicar nuestra localización a los servicios de rescate. Gritar solo como último recurso ya que podemos inhalar cantidades peligrosas de polvo, (amiantos, asfaltos, etc.). Y si el espacio es suficiente tratar de respirar a través de algún filtro, (ropa, trozo grueso de tela, etc.). Evitar movimientos innecesarios.

Cartas y paquetes sospechosos.

Uno de los medios utilizados también por los terroristas de forma intermitente suelen ser las cartas o paquetes conteniendo generalmente explosivos, pero que también pueden contener agentes químicos o biológicos, aprovechando para ello los envíos masivos de propaganda o campañas publicitarias. Por ello sobre todo personas potencialmente objetivo de los terroristas, (autoridades, altos funcionarios, miembros de Cuerpos de Seguridad, personas amenazadas, etc.) deberán concienciarse y concienciar a su familia, para ser cautelosos con los paquetes recibidos que no sean esperados o de procedencia desconocida, sin comprobar previamente el remitente, o aquellos que tengan alguna característica para ser sospechosos:

  • Remitentes inesperados o desconocidos. Si la entrega es en mano identificar con el DNI a la persona que lo entrega, y comprobar telefónicamente con quien lo manda para confirmar el envío antes de abrirlo.
  • Carecer de remitente, dirección o nombre del destinatario con errores.
  • Si además vienen marcados con rótulos o inscripciones como “No pasar por rayos X”, “Confidencial”, o “Personal”.
  • En los que se noten cables, pilas, alambres, circuitos eléctricos o sonido metálico al moverlo.
  • Peso descompensado y distribución irregular del contenido.
  • Que contengan exceso de embalaje como cinta adhesiva, cuerdas o grosor superior al normal.
  • Que contengan algún tipo de mensaje amenazante o anagramas de alguna organización terrorista.
  • Y en general cualquier circunstancia que razonablemente nos pueda hacer sospechar de la carta o paquete.

Ante la más mínima duda, nunca intentar abrirlo ni manipularlo. Avisar a la Policía y depositarlo lo más apartado posible de la vivienda o casa, (balcón, terraza, azotea, patio, jardín, etc.). Y apartarse del lugar tanto nosotros como las personas que nos acompañan, a la espera de la llegada de la Policía y seguir las instrucciones y recomendaciones que nos hagan.

Amenaza de radiación o “bomba sucia”.

Este tipo de amenaza consiste en la exposición a una radiación como consecuencia de un ataque terrorista con una bomba con explosivos convencionales, que además al explosionar propaga material radiactivo en un área determinada, sumando a los efectos de la explosión, la propagación del material radiactivo contaminante en un área más amplia que la de los estragos producidos por la detonación, afectando tanto a la zona de la explosión como a las personas que se puedan encontrar en sus inmediaciones. Este tipo de amenaza solo puede ser confirmado por las Fuerzas de Seguridad mediante la utilización de equipos especiales de detección.

En caso de producirse este tipo de atentado estaremos a las instrucciones y recomendaciones dadas por la Policía o Autoridades, si bien como norma general:

  • Alejarnos de la fuente de radiación, (lugar de la explosión), para reducir la exposición a la radiación.
  • Minimizaremos el tiempo de exposición a la radiación para minimizar el riesgo.
  • Utilizaremos cualquier material para interponerlo a modo de barrera entre nosotros y el foco de emisión de la radiación.
  • Si nos encontramos en la calle, además nos taparemos la boca y nariz con cualquier tipo de materia filtrante, (trozo de tela grueso, ropa, esponjas, etc.), y entraremos en algún edificio próximo.
  • Si nos encontramos en el interior de un edificio, además: cerraremos las ventanas y las puertas y apagaremos todos los sistemas de calefacción, refrigeración y ventilación, evitando que se produzca cualquier corriente de aire que pueda difundir y dispersar la radiación.
  • Si hemos estado expuesto a la radiación, nos quitaremos la ropa de inmediato, alejándola de nosotros y nos lavaremos todo el cuerpo especialmente aquellas partes que pudieran haber estado expuestas a la radiación con abundante jabón y agua tibia para eliminar la contaminación.
  • No saldremos al exterior y procuraremos mantenernos informados y seguiremos las recomendaciones que las Autoridades divulguen por radio o televisión.

Otro tipo de amenazas.

Amenaza biológica.

Consistente en la liberación intencionada de gérmenes o sustancias nocivas, que pueden causar enfermedades o daño en la salud.

Amenaza nuclear.

Consistente en la detonación intencionada de algún artefacto nuclear causando una gran detonación, (con gran luminosidad), con emisión de altísimas temperaturas en el lugar de la explosión y liberación a la atmósfera de radiactividad, causando gravísimos daños colaterales, incluso muy posteriores en el tiempo.

Amenaza química.

Consistente en la liberación intencionada de sustancias tóxicas, ya sean líquidas, sólidas o gaseosas que producen intoxicaciones en las personas y contaminación medioambiental.

El objetivo del presente artículo es el intentar mentalizar y concienciar a los lectores de que los Cuerpos Policiales no puede cubrir y proteger todos los objetivos y escenarios posibles ante un posible atentado terrorista, por su cantidad y dispersión. Y que es el propio ciudadano el que debe protegerse a él mismo haciendo planes de contingencia por si llegara el terrible momento, y así evitar bloqueos mentales, favoreciendo la reacción y toma de decisiones de forma rápida, hasta la intervención de los Cuerpos policiales, y de esta manera conseguir aumentar las posibilidades de supervivencia.

Igualmente aprovechamos para dar las gracias a todas aquellas personas a las que consultamos o entrevistamos, a fin de recabar sus conocimientos u obtener datos relacionados con el presente artículo, especialmente a las pertenecientes al Cuerpo Nacional de Policía, (Unidades y Equipos TEDAX, RNBQ, Unidades de intervención Policial, GOES, Información y Policía Científica entre otros).

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